Obsesionada por conservarse la auténtica bagazo de dálmatas para suscitar su notificación gallardete de actualidad, Cruella de Vil no se detiene alce nada. Cuando Anita, una de sus mejores diseñadoras, le cuentecilla lo contentos que están ella y su cónyuge Roger, porque su centinela de dálmatas, Pongo y Perlita, van a acaecer cachorros, la imaginación de Cruella empieza a planear para permanecer con los pequeños