Rambo: Last Blood (2019)
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En medio de una lluvia, el excombatiente, que ahora vive en el rancho de su familia, intenta salvar a las personas de una inundación en medio de una tormenta, pero falla. No es la edad lo que dificulta su eficiencia, sino el clima y el alivio. El paisaje es bastante diferente de las selvas de Asia, donde inscribió su coraje en la piedra de la inmolación.

Fallar ahora parece ser un verbo inherente a su rutina, despu√©s de todo, ya hay siete resortes en su cuerpo, o m√°s bien, siete oto√Īos, porque nada parece florecer en el alma de Rambo, excepto una querida sobrina, la estudiante Gabrielle (Yvette Monreal) Con ella hay un v√≠nculo que mantiene el resto de su coraz√≥n latiendo en ese bulto animado por el carisma gris de Sylvester Stallone.

La √ļltima Misi√≥n, el nuevo Rambo, prepar√≥ su debut en mayo en el Festival de Cine de Cannes 2019 en mayo, para llegar a los circuitos mundiales el 19 de septiembre. Y esa gama presentaba la operaci√≥n de medios m√°s exquisita de la carrera de la estrella en a√Īos. En una era dominada por los superh√©roes, en un a√Īo en que una sola pel√≠cula de acci√≥n pasada de moda (Asalto al poder con Gerard Butler) dominaba las salas de proyecci√≥n en la v√≠spera del regreso de Rambo, Stallone ofreci√≥ al p√ļblico el ocaso del hero√≠smo de OMAC (One Man Army Combat).

Rambo recuerda que Vietnam ya no est√° en primera persona, como se ve en el trabajo de Ted Kotcheff, reviviendo la tortura experimentada all√≠: el recuerdo de la guerra es ahora un documento. Han pasado diez a√Īos desde el cuarto Rambo¬†(2008).¬†Poco se dice sobre los enfrentamientos entre los bosques vietnamitas y su olor a napalm.¬†Ahora estamos luchando en los carteles de la Am√©rica hispana, que est√° justo al lado de su rancho.

El código postal del enemigo ahora es mexicano, no por la alteridad racista, sino por las impunidades más diversas. "La policía no hace nada", dice el héroe en una escena de perplejidad cuando  Gabrielle es tomada de él y secuestrada por traficantes de esclavos sexuales. Como responsable del bien de la joven, su papel paterno como tío cuidador, Rambo debe ir tras ella y enfrentar todos los males del mundo torcido que se construyó en una época sin ideologías. Es su deber copiar a otro legendario "tío" de ficción, Ethan Edwards, vivido por John Wayne en The Searchers (The Missing, 1956).

Al igual que Edwards, un héroe derrotado de la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, Rambo también luce medallas de derrota, y esta no es la chica que la lluvia tomó al comienzo de la película. Esta era solo otra chica. Ahora en México viene el vendaval. Los vientos que soplaron contra el soldado vaquero de Wayne llevaron el aliento del racismo, en una reflexión del cineasta John Ford contra el racismo institucionalizado contra los indios: fue una tribu que robó a la sobrina de Ethan. 

Ahora se anuncia¬† a Natalie Wood en esta "cr√≥nica de muerte" que no est√° rodeada de conflictos raciales. No hay percepci√≥n de valores excluyentes contra el pueblo de M√©xico. Gabrielle es de all√≠, al igual que la se√Īora que la educ√≥, Mar√≠a (Adriana Barraza). El peligro no proviene del idioma espa√Īol impuesto por la colonizaci√≥n. El riesgo proviene del tr√°fico, del inframundo organizado. Aqu√≠ es donde entrar√° John Rambo. Y es un bosque tan denso como Vietnam, pero sin combustibles de la Guerra Fr√≠a, de este a oeste. Solo hay maldad. "No sabes cu√°nto mal puede existir en los corazones de los hombres", advierte Rambo a su querida ni√Īa.

Esta percepción de él, estructurada por la sólida dirección de Adrian Grunberg, como un juicio moral de alguien que ha sido herido demasiado, se suma a la amargura que recorre toda la narrativa, y el aumento de adrenalina. Con la misma delicadeza informal que imprimió en Catch Me That Gringo (2012) con Mel Gibson, Grunberg toma el Rambo cinessérie de la zona de confort  y le da al quinto tono de aventuras del héroe, un tono de película B.

El director de arte, con derecho a un corazón abofeteado, no tiene nada que ver con la chapa de plástico de los tiempos de Kotcheff y George Pan Cosmatos, el director de Rambo II - La venganza del héroe. En The Last Battle tenemos un The Searchers cortado en corcho, áspero y con astillas.

La fotograf√≠a de Brendan Galvin dispensa el encanto del claroscuro y apuesta por el ocre, dejando que el sol brille solo en las pocas escenas de placidez. Con su esqueleto ba√Īado en brutalidad adamantium, Rambo conoce el valor √ļnico de disfrutar de un amanecer.¬†

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